Los Aragonitos

Los aragonitos de Molina
José Sanz y Diáz

El Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Instituto de Ciencias Físico-Naturales fueron publicando un conjunto de trabajos, divididos en varias series, debidos a eminentes especialistas que están en la memoria de todos y que hemos examinado de una manera especial en cuando se refiere al Señorío de Molina, la provincia de Guadalajara y Castilla la Nueva. Aparte de las Memorias de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas.

Basándonos en esos estudios, de los que iremos dando cumplida bibliografía, nos atrevemos a reducir a síntesis, dentro de lo posible, la historia y características de los aragonitos molineses, universalmente famosos en el mundo científico completo.

Como puede verse por un trabajo nuestro anterior (1), decíamos al tratar de la Era Secundaria o Mesozóica, que comprende las formaciones sedimentarias calizas, ricas en yeso y en sal, que tanto abundan en el Señorío de Molina. La fauna característica de este período, dicho como ampliación, se ve en muchos lugares de nuestras Sexmas en cantidades abundantes, especialmente las conchas o moluscos del grupo Terebrátula y Rynchonella perfectamente diferenciados. De estos tiem­pos secundarios tenemos los molineses margas irisadas que, según Lucas FER­NANDEZ NAVARRO (2) "constituyen el tramo más ampliamente representado, muy rico en minerales accesorios, entre los que son característicos los aragonitos y los cuarzos hematoideos. Los primeros fueron descubiertos en Molina de Aragón (Guadalajara) y abundan allí como en ningún otro país".

Podía haber añadido que son universalmente famosos. Por su parte Salvador CALDERON (3) anota simplemente que "el aragonito" es un mineral cuyo nombre alude a la localidad en que por primera vez se halló, que es Molina de Aragón".

Pero volvamos cronológicamente al comienzo de su descubrimiento. El natura­lista Pedro CASTRO BAREA (4), en su capitulo de generalidades dice, que "desde principios del siglo XVIII han constituido los ejemplares de esta especie, proceden­tes de Molina de Aragón, una de las joyas más apreciadas por los coleccionistas de objetos naturales; primero con el nombre de apatito, después con el que hoy lleva, derivado de la localidad clásica española, era uno de los principales elementos con que España enriquecía los gabinetes de Europa".

En el año 1754, el Cronista General de la Orden Seráfica, P. Fray Joseph TORRUBIA (5), que había estado en la capital del Señorío para investigar el Archivo del Convento de San Francisco, es el primer tratadista que se ocupó de los aragonitos, en esta forma: "Continuando, digo, que en Molina de Aragón, a la otra parte de los Batanes y Molino que en el río Gallo tiene Don Pablo de la Muela, hay un Montecillo, donde entre la misma tierra se cogen muchísimos cristales~exágonos (a los que allí llaman Torrecillas), de los que en menos de quatro minutos, juntó un muchacho porciones considerables. Son alvicantes, y en el centro muestran muchos de ellos los colores del Iris, de los que se pone la perfecta configuración en la lámina 13 (figura 1 ). Son assimismo hexágonos otros crystales de color roxo, que se hallan entre Anchuela y Clares, en un sitio quatro leguas distante del mismo Molina, y de la misma calidad, los que el año 1719 hallé yo en las Heras de una Hacienda que tienen los Padres Cartujos de Xeréz, en el camino de Arcos, que, según quiero acordarme, llaman la Peñuela".

Así es, en efecto, pues nosotros estuvimos en la finca de ese nombre, hace muchos años, viendo las ruinas del convento cartujo, con el que debió tener relación en el siglo XVI el licenciado Francisco Núñez, como Vicario del Arciprestazgo de Molina, puesto que una copia de sus manuscritos históricos del Señorío fue a parar a la Cartuja de Jeréz de la Frontera, conservándose en el Archivo de la Colegiata de dicha ciudad gaditana. La única existente. En cuanto a la dehesa, fue propiedad de doña Isabel de la Peñuela, casada con don Pedro de Molina, padres que fueron del famoso agustino Fr. Baltasar de Molina, que en 1589 era Rector de la Provincia Bética de su Orden (6).

El aragonito es citado por DAVILA en su "Catálogo" de 1767 como "carbonato cálcico cristalizado en prismas hexagonales, con las bases estriadas del centro a la circunferencia, o con las bases lisas".

Para CASTRO BAREA "el Aragonito pertenece al grupo de los llamados carbona­tos (7) octorrómbicos o del Aragonito", de cuyo tipo hay otros pocos y lejanos parientes. Su descripción y análisis científicos parecen exhaustivos, aunque para nosotros por ahora no nos interesa más que la parte histórica del yacimiento molinés, universalmente famoso como hemos dicho.

En la segunda edición de su obra, año 1782, página 117, Guillermo BOWLES (8) hace una acabada descripción del aragonito, que logró una gran difusión a través de las diversas ediciones que alcanzó ese libro en el último cuarto del siglo XVIII, especialmente entre los mineralogistas; tanto que algunos extranjeros, como allí no se cita al P. Torrubia, le tuvieron por descubridor de la especie, cuando la verdad es, según hemos visto, que lo fue el franciscano Fray José de Torrubia,

BOWLES se expresa así: "A media legua de Molina está una colina, a la orilla meridional del río, en cuya cima hay peñascos de mármol en trozos, que descansan sobre bancales de hieso en capas roxas y blancas; y debaxo, al plano del río, se ven grandes bancos de piedra arenisca, roxa toda ella, sembrada de cuarzos redondea­dos roxos y blancos, ramificados y semejantes al verdadero libidar oriental, Toda la inclinación de la colina está cultivada; y se ve claramente que la tierra roxiza que se labra es de hieso degenerado en tierra de cal. Removiendo esta tierra se hallan muchas columnas de cristales de seis caras iguales, y las dos puntas perfectamente chatas como las esmeraldas del Perú, Las hay de una pulgada de largo, son calizas".

Más adelante añade, que "la piedra arenisca se descompone también, y su arena muda enteramente de naturaleza, volviéndose una verdadera tierra arcillosa, grasa y roxiza tan fina que puede emplearse en pintar de miniatura".

Los analistas más modernos, de fines del siglo XIX como Salvador CALDE RON y Castro BAREA a comienzos del XX, dan como buena esta descripción -en conso­nancia con los conocimientos de la época en que fue escrita- de la localidad que dió nombre al aragonito. El primero estudió las calizas dolomíticas y brechas del infraliásico en la meseta molinesa, y el segundo dice que BOWLES "muestra en el corte producido por la erosión del río Gallo, el afloramiento del keuper, en cuyas margas y yesos se encuentra el aragonito".

Después de copiar la cita de BOWLES, EMMERLING, en su "Compendio de Minerologia" (111-359) y Hergen CHRISTIANO en "Calcareus Arragonites" (1-257) analizan los caracteres de nuestros aragonitos, diciendo que pertenecen al giiupo de los llamados octorrómbicos. No llegan a constituir por sí grandes masas o rocas los molineses. Son de formación sedimentaria, enclavada en el triásico según hemos visto, y se presentan en individuos aislados, abundantes y de distinto tamaño. FERNANDEZ NAVARRO (9) y CASTRO BARCEA coinciden: "Consideramos que estas asociaciones, de aspecto prismático hexagonal, formadas por individuos rómbi­cos maclados y compenetrados, se conocen generalmente en todos los demás yacimientos españoles con el nombre de tipo Molina-Bastennes,'

En el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, podemos ver que la mayoría de los ejemplares del aragonito de Molina presentan un color rojizo característico, aunque también los hay de un pálido rosado, aparte de los completamente limpios y transparentes. El aragonito molinés ha sido estudiado a fondo por los expertos nacionales y extranjeros, en forma exhaustiva, incluso cristalógicamente. Dar una cita bibliográfica de todos ellos estaría fuera de lugar en un artículo como éste, que sólo pretende registrar en unas notas sencillas, de divulgación, la historia del aragonito del Señorío de Molina, Ha merecido la pena escribirlas y publicarlas, pues el manchón triásico de Molina que dio nombre a este mineral, al que antes llamaban vulgarmente los indígenas torrecillas y colmenicas, especialmente los muchachos que jugaban con ellas, es el más famoso del mundo científico, por lo que era conveniente resumir su historia entre nosotros. En la colección de la vieja Universi­dad Central de la calle de San Bernardo, había también muchos ejemplares curiosos de nuestro aragonito dentro de un largo tubo de plomo, lo mismo que los hay en los principales gabinetes científicos del orbe entero,

 

(1)      Características fisiográfico-geológicas del antiguo Señorío de MoIina. Publicaciones de la Real Sociedad Geográfica. Madrid, 1950. Al tratar de la Era Secundaria, páginas 6 y 17 a 19.

(2)      Historia geológica de la Península lbérica", página 146.

(3)      "Reseña geológica de la provincia de Guadalajara".

(4)      Los aragonitos de España", página 9.

(5)      Aparato para la Historia Natural Española", tomo II, página 51.

(6)      Fr. Thomas DE HERRER,', en su "Alpbabeto Agustiniano, página 116. anota que fue de "patria molinensis", siendo hijo de "Petri de Molina et de Doria Elisabethae de la Peñuela legitima prole".

(7)      Ver también Salvador CALDERON, "Existencia del terreno carbónico en Molina de Aragón".

(8)      "Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España".

(9)      "Cristalografía geométrica". Madrid, 1915.

 BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 BOWLES, Guillermo: "Introducción a la Historia Natural y a la Geografia Física de España". 2.a edición. Madrid, 1782, pág. 117.

CALDERON, Salvador: "Reseña geológica de la provincia de Guadalajara". Madrid, 1874.

CALDERON, Salvador: "Una huella del chirotherium en Molina de Aragón". Madrid, 1897.

CALDERON, Salvador: "Existencia del infraliásico en España y geología fisiográ­fica de la meseta de Molina de Aragón", p. 177. Madrid, 1898.

CALDERON, Salvador: "Existencia del terreno carbónico en Molina de Ara­gón". Madrid, 1898.

CASTELL, Carlos: "La provincia de Guadalajara. Descripción geológica, física, geognóstica, agrícola y forestal". Madrid, 1881.